En la actualidad la población mundial está creciendo a razón de más de 80 millones de personas por año —o sea, mil millones de personas cada 12 ó 13 años. Se trata de un cambio sin precedente, pues no fue sino hasta alrededor del 1800 que la población total del mundo alcanzó los 1.000 millones. Transcurrió aproximadamente otro siglo hasta llegar a los 2.000 millones. En los últimos 50 años se han agregado a la población mundial más habitantes que durante los 4 millones de años anteriores.
De acuerdo con las proyecciones de las Naciones Unidas, es probable que en 2025 el mundo contenga más de 8.000 millones de habitantes, de los cuales unos 6.800 millones vivirían en países en desarrollo. Desde los años sesenta la tasa de crecimiento de la población se ha desacelerado. En lo que los demógrafos han dado en llamar la revolución reproductiva, la fecundidad de los países en desarrollo ha descendido al elevarse el uso de anticonceptivos. Los programas de planificación familiar han ayudado a millones de parejas a evitar los embarazos accidentales y han contribuido grandemente, por ende, a reducir las tasas de fecundidad. Merced a los programas de planificación familiar de tiempo atrás, el mundo contiene ahora 400 millones menos de habitantes que los que hubiera contenido de lo contrario
La población mundial está creciendo actualmente a razón del 1,5% por año, en comparación con el 2% por año en los años sesenta. Pero en algunos países en desarrollo, sobre todo en África subsahariana, la población aún está creciendo entre 2% y 3,5% por año, tasas que llevarían a que las poblaciones aumenten al doble en 20 a 35 años.
La tendencia hacia el aumento del consumo de proteínas animales continuará en el futuro dado que una parte muy amplia de la población mundial, aún no ha alcanzado superar patrones de consumo limitados de alimentos básicos, lo que a su vez implicará la necesidad de mayor producción de granos forrajeros y harinas proteicas derivadas de oleaginosos.
Durante la mayor parte de los últimos 50 años la producción sobrepasó a la demanda creciente. La población mundial se duplicó desde la segunda guerra mundial, pero la producción de alimentos se triplicó).
La producción mundial de alimentos se ha expandido desde principios de los años sesenta principalmente a causa de la revolución verde —la adopción de la rotación de cultivos, la producción y uso de fertilizantes derivados del petróleo y plaguicidas químicos, la expansión del riego y la introducción de cultivos genéticamente superiores, resistentes a las enfermedades.
Pero ahora la tendencia puede estar cambiando negativamente. Desde alrededor de 1990 la producción anual de granos ha aumentado sólo ligeramente y, pese a las tasas más lentas de crecimiento de la población, los suministros de granos per cápita han disminuido. El peor caso es el de África, que ahora produce casi 30% menos alimentos por persona que en 1967 . Las razones para el cambio de la tendencia incluyen no sólo el rápido crecimiento de la población del lado de la demanda, sino también las mayores densidades de población en zonas tradicionalmente agrícolas, la fragmentación de las pequeñas fincas, la deficiente explotación de la tierra y las inadecuadas políticas agrícolas y económicas, todo lo cual inhibe la oferta
En vista de que un tercio de la población mundial carece actualmente de seguridad alimentaria, la FAO estima que la producción mundial de alimentos tendría que duplicarse para brindar seguridad alimentaria a los 8.000 millones de personas proyectadas para 2025 . Hacia 2050, cuando según indican las proyecciones, la población mundial superará los 9.000 millones, la situación será más difícil.
Las recientes proyecciones del Instituto Internacional de Investigaciones sobre Política Alimentaria (IFPRI) indican que no es probable que el hambre y la malnutrición infantil se reduzcan mucho en los próximos decenios. Según el IFPRI, 150 millones de niños menores de seis años estarán aún malnutridos en 2020, apenas 20% menos que en 1993. Se prevé que en África el número de niños malnutridos aumentará en un 45% entre 1993 y 2020, elevándose a 40 millones.
Todo este panorama interpela o debería hacerlo a los países productores de alimentos como Argentina, brindando por una parte un escenario atractivo para la colocación internacional de nuestros productos a precios atractivos. Pero por el otro lado muestra la cara del hambre y la desnutrición en un mundo injusto que al expandirse demográficamente ahonda estos desequilibrios en la obtención de bienes básicos para la vida.
Lic. Claudio Sabsay,
ex Subsecretario de Política Agropecuaria y Alimentos de la Nación
Septiembre 2009
martes, 8 de septiembre de 2009
Comercio y seguridad alimentaria
Los consumidores en las últimas décadas se han ido acostumbrando a precios asequibles y a una oferta diversificada y constante durante todo el año de alimentos. Sin embargo la globalización del comercio internacional introduce nuevos riesgos y desafíos en lo concerniente a la inocuidad alimentaria, que ocasiona mayores costos.
El comercio internacional deberá incorporar nuevos costos por gerenciar, monitorear y mantener la calidad e inocuidad de los alimentos.
Lo que se debe tener en cuenta es que, la incorporación de métodos y tecnologías que permitan a los alimentos tener mayor y mejor conservación y mayor seguridad desde el punto de vista de la inocuidad, implica mayores inversiones tanto desde los Estados como del sector privado.
¿Puede haber un mercado para alimentos seguros cuando la seguridad no puede ser observada?
¿Los alimentos contaminados con patógenos, portadores de enfermedades, pueden tener el aspecto olor y sabor de alimentos libres de ellos?.
¿Si los consumidores no pueden diferenciar, hasta cuando ya es demasiado tarde, los proveedores de alimentos tendrán incentivos para producir alimentos más seguros?
¿Si los consumidores no pueden discernir la seguridad agregada estarán dispuestos a pagar más por ella?
Resulta necesario un delicado equilibrio entre el cuidado de la salud humana y las reglamentaciones que introduzcan las nuevas técnicas, sin transformarse en barreras al comercio o incrementos de costos innecesarios.
Algunos episodios dramáticos ocurridos en el pasado reciente, de los cuales el de mayor impacto ha sido sin duda el tema de la “Vaca Loca”, han llevado a los Gobiernos, asociaciones de consumidores y organismos de control a incrementar los métodos de control y verificación.
Cuando no existe un mercado para la seguridad ni manera en que los consumidores puedan decidir cuanta seguridad comprar, los niveles de seguridad permanecerán bajos. Ante la noticia de problemas de seguridad alimentaria los consumidores reaccionan cortando el volumen de sus compras.
Dado este panorama de relativas incertidumbres ante la cuasi imposibilidad de riesgo cero, los consumidores le han otorgado a las marcas y su antigüedad un efecto de intangible reaseguro sobre la inocuidad y en muchas ocasiones de calidad.
Claudio Sabsay
Ex Subsecretario de Política Alimentaria y Alimentos de la Nación
Ex Presidente del Codex Alimentarios para América Latina y el Caribe
El comercio internacional deberá incorporar nuevos costos por gerenciar, monitorear y mantener la calidad e inocuidad de los alimentos.
Lo que se debe tener en cuenta es que, la incorporación de métodos y tecnologías que permitan a los alimentos tener mayor y mejor conservación y mayor seguridad desde el punto de vista de la inocuidad, implica mayores inversiones tanto desde los Estados como del sector privado.
¿Puede haber un mercado para alimentos seguros cuando la seguridad no puede ser observada?
¿Los alimentos contaminados con patógenos, portadores de enfermedades, pueden tener el aspecto olor y sabor de alimentos libres de ellos?.
¿Si los consumidores no pueden diferenciar, hasta cuando ya es demasiado tarde, los proveedores de alimentos tendrán incentivos para producir alimentos más seguros?
¿Si los consumidores no pueden discernir la seguridad agregada estarán dispuestos a pagar más por ella?
Resulta necesario un delicado equilibrio entre el cuidado de la salud humana y las reglamentaciones que introduzcan las nuevas técnicas, sin transformarse en barreras al comercio o incrementos de costos innecesarios.
Algunos episodios dramáticos ocurridos en el pasado reciente, de los cuales el de mayor impacto ha sido sin duda el tema de la “Vaca Loca”, han llevado a los Gobiernos, asociaciones de consumidores y organismos de control a incrementar los métodos de control y verificación.
Cuando no existe un mercado para la seguridad ni manera en que los consumidores puedan decidir cuanta seguridad comprar, los niveles de seguridad permanecerán bajos. Ante la noticia de problemas de seguridad alimentaria los consumidores reaccionan cortando el volumen de sus compras.
Dado este panorama de relativas incertidumbres ante la cuasi imposibilidad de riesgo cero, los consumidores le han otorgado a las marcas y su antigüedad un efecto de intangible reaseguro sobre la inocuidad y en muchas ocasiones de calidad.
Claudio Sabsay
Ex Subsecretario de Política Alimentaria y Alimentos de la Nación
Ex Presidente del Codex Alimentarios para América Latina y el Caribe
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Porque y para que la Trazabilidad
La trazabilidad se define como la habilidad para identificar el origen de un producto de origen animal o vegetal, tan lejos en la secuencia de producción como sea necesario, de acuerdo al fin con que la trazabilidad haya sido desarrollada.
Si bien trazabilidad, inocuidad y calidad son conceptos distintos, están íntimamente ligados y su acción conjunta produce una sinergia significativa.
Un sistema de Gestión de la Calidad (SGC) establece un conjunto de acciones sistemáticas, planificadas y preventivas para asegurar que los productos cumplan con la calidad requerida. Funciona con distintas normas y procedimientos definidos
y escritos previamente y un sistema de documentos que son el respaldo de las acciones.
En los albores de la trazabilidad sólo se buscaba la forma de lograrla, en cambio al presente se distingue y evalúa la Calidad de la trazabilidad, que comprende los conceptos de Precisión, Velocidad, Seguridad e Información asociada.
Mientras que en la Unión Europea el objetivo principal está referido a la Seguridad Alimentaria por problemas causados fundamentalmente por la "Vaca Loca", en USA ha sido por la necesidad de implementar Certificación de Procesos de Producción, como forma de recuperar el consumo perdido como consecuencia del mayor consumo de carnes alternativas, especialmente de pollo.
De esto surge el tema de Trazabilidad desde el área de Salud Pública para el control y prevención de enfermedades transmitidas por alimentos y para poder recuperar la confianza de los consumidores.
La trazabilidad es un instrumento, que en situaciones de crisis, permite gestionar la información, identificar, localizar y retirar el alimento no seguro afectado, reducir riesgos y fomentar la confianza de los consumidores.
La trazabilidad generalizada en el caso de los commodities agrícolas plantea dificultades, ya que históricamente la diferenciación se refería al uso industrial o mercado exportador por calidad.
El Reino Unido y Holanda aparecen como puntos de referencia en la fijación de tendencias de gestión y trazabilidad de alimentos. Australia y Alemania les siguen a continuación, siendo especialmente activos en el sector de carnes.
En el caso australiano se debe a su fuerte posición exportadora mientras que en Alemania lo es por su elevado consumo interno.
El Reino Unido destaca especialmente por su actividad legislativa así como la existencia de instituciones que aplican diversos sistemas de trazabilidad.
EEUU y Suecia ponen especial énfasis en la calidad del producto pero no en la trazabilidad. Ello puede deberse a que por una parte el consumidor no le da tanta importancia y los suecos no han tenido escándalos alimentarios significativos.
Lic. Claudio Sabsay
Ex Subsecretario de Política Agropecuaria y Alimentos de la Nación
Septiembre de 2009
Si bien trazabilidad, inocuidad y calidad son conceptos distintos, están íntimamente ligados y su acción conjunta produce una sinergia significativa.
Un sistema de Gestión de la Calidad (SGC) establece un conjunto de acciones sistemáticas, planificadas y preventivas para asegurar que los productos cumplan con la calidad requerida. Funciona con distintas normas y procedimientos definidos
y escritos previamente y un sistema de documentos que son el respaldo de las acciones.
En los albores de la trazabilidad sólo se buscaba la forma de lograrla, en cambio al presente se distingue y evalúa la Calidad de la trazabilidad, que comprende los conceptos de Precisión, Velocidad, Seguridad e Información asociada.
Mientras que en la Unión Europea el objetivo principal está referido a la Seguridad Alimentaria por problemas causados fundamentalmente por la "Vaca Loca", en USA ha sido por la necesidad de implementar Certificación de Procesos de Producción, como forma de recuperar el consumo perdido como consecuencia del mayor consumo de carnes alternativas, especialmente de pollo.
De esto surge el tema de Trazabilidad desde el área de Salud Pública para el control y prevención de enfermedades transmitidas por alimentos y para poder recuperar la confianza de los consumidores.
La trazabilidad es un instrumento, que en situaciones de crisis, permite gestionar la información, identificar, localizar y retirar el alimento no seguro afectado, reducir riesgos y fomentar la confianza de los consumidores.
La trazabilidad generalizada en el caso de los commodities agrícolas plantea dificultades, ya que históricamente la diferenciación se refería al uso industrial o mercado exportador por calidad.
El Reino Unido y Holanda aparecen como puntos de referencia en la fijación de tendencias de gestión y trazabilidad de alimentos. Australia y Alemania les siguen a continuación, siendo especialmente activos en el sector de carnes.
En el caso australiano se debe a su fuerte posición exportadora mientras que en Alemania lo es por su elevado consumo interno.
El Reino Unido destaca especialmente por su actividad legislativa así como la existencia de instituciones que aplican diversos sistemas de trazabilidad.
EEUU y Suecia ponen especial énfasis en la calidad del producto pero no en la trazabilidad. Ello puede deberse a que por una parte el consumidor no le da tanta importancia y los suecos no han tenido escándalos alimentarios significativos.
Lic. Claudio Sabsay
Ex Subsecretario de Política Agropecuaria y Alimentos de la Nación
Septiembre de 2009
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